Sales de baño: Un placer para la piel y para la salud.

Aunque pueda resultar algo cotidiano, un baño, además de reconfortar después de un día intenso, puedes ser un auténtico momento de placer, con grandes propiedades a nivel terapéutico y por supuesto grandes propiedades para embellecer la piel, esto es lo que se conoce como Slow Life y Slow Beauty, disfrutar de momentos cotidianos y que nos puede ofrecer el día a día.

Las grandes protagonistas del momento baño y valga la redundancia, son las sales de baño, ricas en minerales y oligo elementos. Existen en diferentes formatos: bombas, pastillas, pastillas mono dosis efervescentes, y en formato gránulo de sal,etc.

Existen con diferentes propiedades:

  • PURIFICANTES: Sobretodo las que proceden del mar muerto porque poseen una gran cantidad de minerales, en concreto 23, en su conjunto estos minerales, poseen gran poder para eliminar toxinas y por separado, por ejemplo el magnesio tiene la capacidad de hidratar y mejorar afecciones cutáneas como psoriasis, eccemas, etc.

 

  • EXFOLIANTES: Concretamente las sales que proceden del Himalaya y de los Andes, poseen grandes propiedades para hacer una renovación celular. Existen productos exfoliantes, que contienen sales mezcladas con aceite o con manteca de Karité ,como el Bálsamo exfoliante con base de manteca de karité de SEASKIN: Su modo de uso es muy sencillo, antes de entrar al baño se trabajan por todo el cuerpo, son muy agradables porque su base aceitosa es muy agradable para la piel, posteriormente nos podemos introducir al baño para terminar fundiendo la sal por el cuerpo.

 

  • RELAJANTES: Las sales de baño tienen todas la gran propiedad de producir un efecto relajante, pero las más conocidas con este poder son las sales de Epsom, conocidas científicamente como sulfato de magnesio hidratado, son un remedio muy antiguo y eficaz. El magnesio no se absorbe fácilmente a través del estómago, pero sí a través de la piel, por lo que es ideal para ser utilizado en baños de inmersión. Para usar este remedio, puedes prepararte un baño de agua tibia con dos tazas de sales de Epsom,durante 15 a 20 minutos, y 3 veces a la semana es ideal, también si quieres puedes agregar unas gotas de algún aceite esencial relajante, como por ejemplo la lavanda, te aportará gran sensación de relajación.

 

  • EXCELENTES PARA PIEL CON PROBLEMAS: Son excepcionales a nivel terapéutico, cuando existen problemas en la piel, por ejemplo piel atópica o piel con picores, ardores y muy secas, en estos casos se utiliza la sal marina sin ningún ingrediente extra. Importante en estos casos tener en cuenta que  la temperatura del agua no sea muy alta y que el baño tampoco se exceda en el tiempo, porque pueden producir el efecto contrario.

También son excelentes para recuperar la musculatura en casos de ejercicio intenso.

 

  • AUMENTAN LA HUMECTACIÓN: Las sales ricas en potasio y calcio, proporcionan que se retenga el agua de la piel y previenen la deshidratación, protegiendo la capa hidrolipídica. Un truco para aumentar aún más la hidratación es incluir un chorrito de aceite de almendras o de sésamo.

 

En resumen, un baño con sales, es un excelente tratamiento relajante, ayuda a aumentar la moral, y con importantes beneficios para embellecer la piel.

Aunque bien es cierto, que no es un acto para realizar todos los días: porque no todos los días tenemos tiempo para darnos un baño, ni tampoco es lo mejor, por el gran consumo de agua que tiene llenar una bañera.  Pero si os animo, a que de vez en cuándo, disfrutéis de esta experiencia tan sencilla y que la podemos realizar en nuestro propio baño, sin necesitar de grandes conocimientos ni de grandes inversiones en productos.

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